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Inicio Premios

PREMIOS DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CIENCIAS FISIOLÓGICAS


Entrega del III Premio Antonio Gallego al

Prof. Constancio González


 

Durante los pasados días 13 al 16 de Septiembre de 2016, se celebró en Zaragoza el XXXVIII Congreso de  la Sociedad Española de Ciencias Fisiológicas. De entre las excelentes actividades llevadas a cabo, queremos resaltar en este momento la entrega del  Premio Antonio Gallego al Prof. Constancio González por su excelente labor científica realizada en España. La presentación del III Premio Antonio gallego la realizó el Prof. Javier Cudeiro Mazaira.

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Presentación del Premio a cargo del

Prof. Javier Cudeiro Mazaira


Entregar   un   premio   siempre  debería   ser   un   motivo  de   alegría, satisfacción  y  honor.  Estoy  satisfecho  y  me  siento  tremendamente honrado pero no estoy alegre porque la parte que más me hubiera gustado, el abrazo a mi amigo Constancio González ya no será posible. De  todas  formas  me  quedaré  con  el  recuerdo  de  otros  muchos anteriores cuando con el ojo pequeño y sonrisa picarona me llamaba Javieriño, galeguiño.

Constancio ya no está con nosotros y al recordarlo me asalta el mismo sentimiento de culpa que apareció cuando me comunicaron su fallecimiento. Un frío, tecnológico pero efectivo whatsapp, muy de acuerdo con los tiempos de desamor y distancia en los que vivimos. Sentí un golpe, allí en donde duele la angustia y me puse muy triste. Curiosamente comprendí que, egoísta de mi, estaba triste no por él, que ya se había ido, sino por mí, que había fallado en tantos intentos imaginarios de irle a ver, conversar con él y mostrarle mi cariño. Me sentí muy triste porque no había sido capaz de cuidar a un amigo. En mi defensa diré que jamás he dejado que nadie más me llame Javieriño, y que ahora, ante todos vosotros, puedo rendirle no sólo el homenaje que por justicia le debe la Fisiología española, sino también el mío propio.

Por eso sí que me siento muy honrado de ser quien presente ante esta asamblea al científico que por su excelencia en el trabajo, por su fructífera trayectoria docente e investigadora, por su capacidad de formar investigadores de alto nivel en nuestro país y por haber sido un exponente de lujo en la Fisiología española, ha sido merecedor de que la Junta Directiva de la SECF, por unanimidad como nunca ha habido, le conceda el Premio Antonio Gallego a título póstumo. Me refiero al Profesor Dr. Constancio González, maestro de decenas de médicos y científicos. Este galardón, que se me antoja tristemente tardío se une a otros prestigiosos reconocimientos que recibió, como el Premio Nacional Severo Ochoa en Investigación Biomédica, el Premio Castilla y León de Investigación Científica y Técnica y el Premio Consejo Social de la Universidad de Valladolid.

Quizá no sea yo la persona más indicada para glosar los muchísimos méritos de Constancio y diseccionar por lo menudo las características precisas de su trabajo científico; no se trata de eso aquí y en el simposio  organizado  en  su  honor  que  se  celebrará  esta  tarde,  sus colegas entre los que se encuentra su compañera, con la que tanto “Uno tiene que querer mucho a su profesión y al problema que está estudiando para que se deje amansar; la naturaleza es salvaje y díscola y tienes que querer al problema, entenderle, para poder abordarle”.

“El conocimiento ha sido siempre comparado con un árbol que va creciendo y haciéndose cada vez más frondoso. El árbol de la Ciencia es un árbol de hoja caduca y lo que los científicos hacemos frecuentemente es renovar hojas que van cayendo de forma periódica. Con ello quiero decir que lo que un científico ve con un tipo de instrumento o técnica al cabo de un tiempo es sustituida por otra idea de otro científico más precisa. Entonces, los científicos aportamos algo caduco y, ocasionalmente, conseguimos que lo que aportamos sea un descubrimiento real, que es como si en el árbol de la Ciencia creciera una ramita nueva, una pequeña rama de conocimiento en tu especialidad, lo que sucede pocas veces en la vida”.
Sin duda Constancio lo ha conseguido; te echaremos de menos.

avier-PPT.pdf